Juan Carlos Marset presentó Laberinto en la Feria del Libro de Sevilla 2013. Sobre él escribe Juan José Tellez:
Juan Carlos Marset en el laberinto rojo.-
Ignoro si el aire de la ciudad nos hace libres, pero a Juan Carlos Marset (Albacete, 1963) le empuja a escribir largos poemas con un no se qué de salmo y de iluminación, la que ya se hizo presente a propósito de Nueva York en su primera obra, “Puer profeta” (Premio Adonais, 1989, Ed. Rialp). Ese mismo tono elegíaco se
extendió luego a su “Leyenda napolitana” (Col. Nuevos Textos Sagrados. Ed. Tusquets Editores, 1999) y, desde luego, a su nueva obra “Laberinto”, que también toma como eje una realidad urbana, la de Londres.
Frente al beatus ille, el urbanita ensaya una filosofía distinta para su propia peripecia vital: “El hombre construye la ciudad y la ciudad forma al hombre”, atinaba recientemente a decir el arquitecto Richard Rogers. El paisaje donde el ser humano vive forma parte de la encarnadura moral del ser humano y cada entorno condiciona la obra de quien lo habita. Como en el “Entreguerras” de José Manuel Caballero Bonald, cuya estética viene a coincidir tangencialmente con la de esta nueva obra de Marset, ya que donde en el primer caso prima la memoria, aquí late la remembranza. Esto es, nuestro último premio Cervantes jugaba a recordar en un supuesto final de trayercto y Marset rememora para tomar fuerzas, aprender del pasado y afrontar lo porvenir. Aquí, en su libro, late una memoria sentimental, tan íntima como colectiva, que se nutre de la experiencia vivida pero, sobre todo, se alimenta del ámbito en donde se vive la experiencia.




