12/5/12

El otro conde-duque. Andalucía en la historia


Andalucía en la Historia desvela la faceta menos conocida del conde-duque de Olivares: su mecenazgo cultural

El número 36 de la publicación se presenta el lunes a las 19.00 horas en la Pérgola

A pesar de haber sido uno de los personajes más decisivos de la historia de Europa en la primera mitad del siglo XVII, durante decenios fue poco lo que se sabía del conde-duque de Olivares. Hasta la publicación de la gran biografía sobre el valido escrita por John Elliott y publicada en 1990 en español, apenas si se estaba disponible la biografía escrita por Gregorio Marañón y profusamente reeditada, que databa de los inicios de la Guerra Civil y cuyo título, Olivares, la pasión de mandar, ya anticipa la visión que sobrevuela el volumen: la de un Olivares ambicioso, carcomido por la envidia hacia otros nobles y dotado de un desmesurado deseo de poder. La monumental obra del hispanista británico John Elliott cambió la visión del noble: Olivares ya no era un simple figurante, ni tan sólo el favorito real, sino uno de los grandes estadistas de la historia de España cuya acciones de Gobierno lo ponían al menos al mismo nivel político que su homólogo francés, el todopoderoso cardenal Richelieu. El éxito obtenido por la biografía de Elliott contribuyó a cambiar la percepción que se tenía del gran valido de Felipe IV.    

Pero además de un gran estadista, Olivares fue un gran amante de las artes y las letras. Pocos son los que saben que Olivares fue un bibliófilo compulsivo, mecenas de artistas y literatos, promotor de Velázquez en la corte de los Austrias, titular de una de las bibliotecas privadas más espléndidas de la Edad Moderna, impulsor de la universidad y fundador de un teatro de comedias, en el Patio de la Montería del Real Alcázar de Sevilla, que figuró entre los de mayor éxito del Siglo de Oro español. A pesar de ello, lo cierto es que la faceta cultural del conde-duque, siguió siendo a día de hoy una gran desconocida. Quizá porque en gran medida, su pasión por la cultura fue el resultado de los años que pasó en Sevilla, entre 1607 y 1615, año de los que existe escasa documentación archivística.


El último número de la revista Andalucía en la Historia, una publicación editada por el Centro de Estudios Andaluces y dirigida por el profesor Manuel Peña Díaz, fija su mirada precisamente sobre este ‘otro’ conde-duque: el noble que tuvo una gran pulsión cultural e intelectual. Bajo la coordinación del catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla Carlos Alberto González Sánchez, la revista ha convocado a cinco especialistas para ahondar en los avatares intelectuales y culturales del valido, contribuyendo a forjar una imagen diferente de un personaje a menudo sesgado por los tópicos.

El primero de ellos es el profesor Antonio Feros, de la Universidad de Pensilvania, autor en las páginas de la revista de una breve biografía política y humana del estadista. En segundo lugar, Juan Montero Delgado, profesor e Literatura de la Universidad de Sevilla, ofrece un breve recorrido por los escritores que, como Francisco de Rioja, Juan de Fonseca y Figueroa, Juan de Jáuregui, Juan Antonio de Vera y Góngora, buscaron el mecenazgo de Olivares, primero durante su estancia en Sevilla (1607-1615) y, más tarde, en la corte madrileña. El investigador José Antonio Ollero Pina, de la Universidad Hispalense, escribe acerca de la privilegiada relación que Olivares mantuvo con el Colegio Santa María de Jesús, centro matriz de la Universidad de Sevilla. Por su parte, Jeremy Roe, de la Universidad de Nottingham, recorre todos los magníficos retratos que Velázquez, a la sazón pintor real, realizó de Olivares, recordando que de hecho, el autor de Las meninas fue el único pintor español que retrató al Valido.

Por último, el coordinador del dosier, Carlos Alberto González Sánchez, se adentra en la magnífica biblioteca de Olivares, que llegó a sumar 2.700 libros impresos y 1.400 manuscritos, colección que según la voluntad del conde-duque debió reposar en el Alcázar de Sevilla pero que, por diversos avatares, terminó dispersa en colecciones de todo el mundo. Afortunadamente, el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla atesora una buena muestra de esta biblioteca, compuesta por 86 impresos (algunos de ellos incunables) y un curioso manuscrito en griego de Demóstenes. El análisis de esta colección, que llegó a la Universidad Hispalense a consecuencia del proceso desamortizador, permite hacer una buena radiografía de lo que fueron los gustos de don Gaspar: libros científico-técnicos, obras de historia, clásicos, tratados jurídicos, libros de viaje e incluso obras prohibidas (ya que tenía licencia especial de la Inquisición para leerlas) pero, paradójicamente, escasa presencia de libros religiosos. 

Para cerrar el apartado dedicado al conde-duque ‘Andalucía en la Historia’ publica un artículo del director del Archivo General de Andalucía, Joaquín Rodríguez Mateos, quien, merced a un documento recientemente adquirido, ofrece nuevas claves sobre la fallida trama de 1641 que buscó sublevar Andalucía contra Felipe IV y su valido, el conde-duque de Olivares, trama conocida como la conjura del duque de Medina Sidonia. 

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